Clientes cautivos
Ceaucescu on Jul 30th 2004
Cuando cualquier empresa entra en pérdidas sabe que únicamente tiene dos vías para corregir su rumbo y sobrevivir: aumentar ingresos y/o disminuir costes.
El primero de estos caminos sólo se puede lograr mediante el aumento de la satisfacción del cliente, que es quien al fin y al cabo quien tiene que analizar si el disfrute del bien o servicio que la empresa le ofrece merece la retribución que le pide por él.
La segunda vía requiere una optimización de los recursos productivos de la empresa, de tal forma que se pueda ofrecer el mismo bien o servicio empleando para ellos menos recursos o combinando éstos de manera más eficaz.
Lo expuesto arriba es válido para todas las empresas, salvo las denominadas “de titularidad pública”. Para ellas, estas reglas dejan de existir, ya que los ingresos están asegurados. O así lo ha parecido entender RTVE, quien en lugar de analizar las causas por las que ha perdido audiencia (y por tanto ha incrementado sus pérdidas), y tratar de satisfacer a su clientela, o en lugar de estudiar por qué sus costes son superiores a los de la competencia, ha decidido solicitar más ingresos de forma coactiva. Los ejemplos de otras televisiones para buscar rentabilidad no son de su interés. Puesto que sus clientes han decidido que su programación no le interesa, el gobierno está estudiando establecer un impuesto adicional para financiar la televisión pública.
Estoy seguro de que si cualquiera de vuesas mercedes ni escuchan ni ven la programación de RTVE tendrán sus motivos más que respetables que no necesitan mayor explicación. Habrán tomado dicha decisión de manera libre influidos por una serie de factores que para cada cuál tendrán una ponderación distinta. No obstante, para el Estado, sus motivos y decisiones no son ni importantes, ni respetables, ni mucho menos son motivo suficiente como para eximirles de su obligación de pagar por dicho servicio, aunque no hagan uso de él, ni tengan pensado hacerlo en lo que le queda de vida. Usted no es libre de gastarse su dinero en lo que le plazca, aunque el destino que piense darle esté conforme a la legalidad, moral y los usos y costumbres establecidos. Algún burócrata ha determinado que usted, en este sentido, debe ser incapacitado jurídicamente para determinar dónde debe ir destinado el fruto que percibe por sacrificar parte de su vida trabajando.
Mientras tanto, no se preocupe, que el burócrata de turno ha decidido emplear dicho dinero de manera mucho más "sabia" que usted.
No obstante, parece que no todo está perdido. Existen voces dentro del partido gobernante que reclaman la privatización de la primera cadena de RTVE. ¿De forma transparente y abierta? Bueno, eso ya es pedir peras al olmo. Ya se sabe que los oligopolios son mantenidos y alimentados por el Estado. Y que, bajo la excusa de la escasez de espacio radioeléctrico, el que parte y reparte (el Estado) se lleva la mejor parte.
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