Presupuestos Generales del Estado 2005 (II)
Ceaucescu on Oct 5th 2004
Vista la estimación macroeconómica que ha realizado el Ministro de Economía y Hacienda, se puede proceder a proyectar esos datos para realizar otra referida a los ingresos que obtendría el Estado en el año 2005. La extrapolación, sobre el papel, no es simple, pero puede resumirse en que la práctica totalidad de los impuestos, o dependen del consumo (IVA e impuestos especiales), o de los ingresos personales (IRPF, cotizaciones y en cierta forma patrimonio, aunque este último se encuentra cedido a las comunidades autónomas). Más difícil resulta estimar el beneficio de las empresas (que es gravado con el IS), ya que depende no sólo de las magnitudes macroeconómicas estimadas anteriormente, sino de otros costes, como los financieros, los salariales, materias primas, amortizaciones, etc. Fuera de este modelo quedarían el resto de los impuestos como el de donaciones y sucesiones (que más de 25 años después de que se aprobase la Constitución sigue sin cuadrar con su artículo 31.1), transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados y el impuesto de bienes inmuebles (la antigua contribución rústica o urbana), que se encuentran gestionados por la administración regional y local. Existen otros ingresos en los que participa el Estado, como las tasas, los intereses, las transferencias, y las enajenaciones pero que suponen menos de un 10% de los ingresos consolidados del Estado.
El resumen de los ingresos consolidados del Estado previstos para el presupuesto del año 2005, en millones de euros, es el siguiente:
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Capítulo
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Presupuesto inicial 2004 |
%
|
Presupuesto inicial 2005 |
%
|
Δ% 2005 / 2004 | |
| I. | Impuestos directos y cotizaciones sociales |
153.318,98
|
69,9
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167.749,68
|
71,8
|
9,4
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| II. | Impuestos indirectos |
39.836,00
|
18,2
|
43.051,00
|
18,4
|
8,1
|
| III. | Tasas y otros ingresos |
4.410,61
|
2,0
|
4.208,97
|
1,8
|
-4,6
|
| IV. | Transferencias corrientes |
12.220,98
|
5,6
|
12.212,97
|
5,2
|
-0,1
|
| V. | Ingresos patrimoniales |
6.235,30
|
2,8
|
3.140,73
|
1,3
|
-49,6
|
| OPERACIONES CORRIENTES |
216.021,87
|
98,5
|
230.363,35
|
98,6
|
6,6
|
|
| VI. | Enajenación invesiones reales |
534,46
|
0,2
|
567,06
|
0,2
|
6,1
|
| VII. | Transferencias de capital |
2.841,69
|
1,3
|
2.595,78
|
1,1
|
-8,7
|
| OPERACIONES DE CAPITAL |
3.376,15
|
1,5
|
3.162,85
|
1,4
|
-6,3
|
|
| TOTAL OPERACIONES NO FINANCIERAS |
219.398,02
|
100,0
|
233.526,20
|
100,0
|
6,4
|
|
Fuente: Ministerio de Economía y Hacienda (vía La Gaceta de los Negocios, edición del 29 de septiembre de 2004).
De este cuadro me ha llamado especialmente la atención la subida que experimentan los capítulos I y II (que al fin y al cabo representan el 90% de los ingresos del Estado), y sobre todo, el gran porcentaje que sobre los ingresos totales representa el capítulo I. Con frecuencia se tiende a identificar impuestos directos (capítulo I) con IRPF e impuesto sobre sociedades, e indirectos (capítulo II) con el IVA e impuestos especiales. Pero existe una gran fuente de ingresos de cuya magnitud muy poca gente es consciente, y que, según los presupuestos, le va a permitir recaudar al Estado 107.083 millones de euros, que son las cotizaciones sociales. Si lo analizamos, esto supone más de un 63% de los ingresos directos del Estado, y más de un 45% de los ingresos totales. Reconozco que cuando calculé la cifra, incluso siendo conocedor de la gran importancia que tienen estos ingresos, me sorprendió su cuantía ¿Cómo es posible que la primera fuente de ingresos del Estado, la que más dinero le retira a la ciudadanía, le pase desapercibida a gran parte de ésta? El mecanismo de ocultación es muy sencillo, el Estado lo camufla dividiendo la cuantía de este tributo. Cuando un individuo trabaja, este hecho es penalizado por el Estado mediante un tributo, las cotizaciones, pero su pago se divide entre dos personas: el empleador y el empleado. Mientras que el empleado paga sólo una pequeña parte, es el empleador el que paga el resto. Así el primero no es consciente de la totalidad del tributo que recae sobre él (¿cuánta gente conoce la cuota patronal de su salario?) y vive bajo la ilusión de que es otra persona sobre quién recae esta figura, mientras que el segundo sí es consciente, pero no va poner reparos ya que se va a limitar a descontarlo de la retribución final que va a entregar a la persona que ha contratado. Por lo cual, al final el único perjudicado es el trabajador que financia el 100% de su coste, detrayéndose de su salario.
La estimación de subida de ingresos de este capítulo I en los presupuestos generales del Estado es del 9,4%. La explicación para esta subida bajo la óptica del Ministerio de Economía y Hacienda es triple. De un lado, como se vio al analizar el cuadro de estimaciones macroeconómicas de los presupuestos del año 2005, el Ministerio prevée que el desempleo caiga al 10,8%, y a mayor número de trabajadores, mayor número de cotizantes a la Seguridad Social, siendo además, mayor el número de sujetos pasivos del IRPF. De otro lado, se ha anunciado una subida en las cotizaciones de la Seguridad Social de los autónomos del 5%. Y finalmente, se preveía también que la retribución por asalariado ascienda en un 4,1%, lo que supondría más ingresos tanto vía IRPF como cotizaciones. Puede pensarse que la deflactación de los tramos del IRPF (que será inferior a la subida de salarios, ya que el deflactor del PIB se estima en el 3,2%) debería minorar la cifra, pero no se olvide que de momento, se excluye de la misma el mínimo familiar, que permanece igual. Con respecto al IS la explicación sería distinta, y podría explicarse por la bajada en el coste laboral unitario real (que según el Ministerio lo haría en un 0,1%), el aumento del PIB en un 3% y el aumento de las exportaciones en un 6,4%. No obstante, como ya se apuntó en el análisis macroeconómico, es difícil conjugar disminución de paro y aumento de productividad. Además es previsible que suban otros costes importantes para la empresa, como los financieros o los energéticos, y la previsión de crecimiento económico y de aumento de las exportaciones, hoy en día ha sido reducida por distintos estudios. Se puede arguir que, puesto que estos aumentos en los ingresos se han producido en algunos años precedentes, también es posible que lo hagan en el que viene. Si bien este argumento es cierto, no deben olvidarse ciertas dificultades, como es la inexistencia de incentivos para formalizar la economía B (más bien podría ocurrir lo contrario, el aumento de controles puede empujar a más empresas hacia la economía informal), y que se puede producir una disminución en la competencia de ciertos mercados, y por tanto de la actividad económica (como probablemente provocará medidas como la limitación en los horarios comerciales). Puede que el gobierno guarde algún as en la manga para aumentar la liberalización de los mercados, pero no existe en la actualidad ninguna declaración de intenciones al respecto.
El incremento del capítulo II (impuestos indirectos) de un 8,1% es mayor que la que el incremento de demanda interna prevista (3,4%). Esta diferencia sería explicable si aumentasen los impuestos indirectos (lo que parece ser la intención en el caso de los impuestos especiales sobre el alcohol y bebidas derivadas, sobre cervezas, sobre vinos y bebidas fermentadas y sobre labores de tabaco), cambiasen las preferencias de los consumidores (por ejemplo, si se disminuyese el consumo de pan, gravado con un 4%, sustituyéndose por el de dulces, gravados con un 7%, aunque es algo difícil de computar en un presupuesto), o parte de la economía informal abandonase esa situación (algo que puede ser difícil, como se ha comentado en el párrafo anterior).
Con respecto al resto del presupuesto, aunque de una importancia mucho menor, llama la atención la bajada del capítulo III (tasas y otros ingresos). Dentro del sistema fiscal, las tasas se consideran un tributo menos perjudicial que el impuesto, ya que repercute directamente al consumidor, una parte o la totalidad del coste que ha generado un servicio prestado por el Estado, mientras que el impuesto se cobra independientemente de los servicios que se le ha prestado al contribuyente. Por tanto sorprende una bajada en este capítulo mientras suben los dos anteriores.
Actualización:
Ya son más los tributos que suben: 3 nuevos, y 14 modificados. Las dos grandes promesas fiscales de la campaña electoral y del discurso de investidura, la rebaja del impuesto de sociedades y el IRPF de tipo único, ni se mencionan.
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Galileo Oct 5th 2004 at 11:02 pm 1
Interesante e instructivo análisis.
Algo que en mi época de empresario me molestaba bastante era que mis empleados no tuviesen ni idea de su costo laboral real, que no era otra cosa que un reflejo de lo que debería ser su productividad *mínima*.
Creo que la mentira mejor contada, y durante más largo tiempo, de cuantas se traga la gente, es eso a lo que llaman “cuota empresa a la Seguridad Social”. ¿Tendrá que ser otro que el propio trabajador el que produzca ese dinero?
Así, un señor que se lleva para casa 900 euros limpios (150.000 pelas de las de antes), viene a necesitar tener una productividad real cercana a los 1500 euros, si añadimos impuestos y partes proporcionales de pagas extra.
Creo que si todo el mundo llegase a ser realmente consciente del enorme porcentaje de su productividad que se lleva el Estado, no estariamos muy lejos de crear un clima social proclive a una revolución (rebelión?) liberal ;-)
En mis últimos meses como empresario, añadí en las nóminas de mis empleados su costo empresa real, para que tuvieses una idea clara del mínimo que debían producir para no ser antirrentables de forma individual. Naturalmente, para ser rentable de forma colectiva, y con ello la empresa, hay que añadir a esa productividad la necesaria para cubrir la luz, teléfono, alquileres, gastos bancarios, vehiculos, etc.
O sea, “una pasta”, o si se quiere, un diferencial significativo entre lo que un empleado ha de producir y lo que se lleva a casa.
Y ojo, aún no hemos hablado de beneficios empresariales. La realidad es que a quién primero deja rentas cualquier currante no es al patrón, es al Estado.
Si a eso añadimos la delirante legislación laboral de nuestro país, según la cual todo empresario es culpable mientras que no se demuestre lo contrario, es fácil para cualquier pequeño empresario llegar a la conclusión de que contratar empleados es un alto riesgo en sí mismo, y dejar que adquieran antigüedad en la empresa, sencillamente un suicidio.
En fin, me apunto a una campaña para concienciar a la ciudadanía del “pastón” que realmente se lleva el Estado de su productividad. Una revolución en dos patadas :-)
Saludos,
Mao Oct 5th 2004 at 11:22 pm 2
Muy buen análisis, Ceau. :-) En tu línea.
Galileo, qué razón tienes. Yo como empresario también te entiendo perfectamente. Es curioso que un trabajador no sea consciente del gasto que genera a la propia empresa.
Ceaucescu Oct 6th 2004 at 12:39 am 3
Mil gracias a todos. El problema, como bien apuntáis, es que prácticamente nadie ha realizado los cálculos de los costes salariales indirectos: cuota patronal, las indemnizaciones por despido (como muy bien has recordado, Galileo) y demás limitaciones impuestas por la legislación laboral, que dejan de ingresarse en el bolsillo del propio trabajador. Si esto fuese así, nadie diría frases como que “la Seguridad Social es gratis”, ya que nuestros propios cálculos nos indicaría que es carísima. Y desde luego nadie aceptaría un plan de pensiones como el que nos ofrece el Estado, que tiene una rentabilidad negativa.
Mao Oct 6th 2004 at 01:25 pm 4
¿Rentabilidad negativa? ¿Porqué no escribes un buen post explicando eso para enviarle el enlace a algunos amigos? ;-)
Ceaucescu Oct 6th 2004 at 01:31 pm 5
Si quieres te anticipo la cifra del estudio que leí, que me impresionó de sobremanera: -17%.
seneca Oct 8th 2004 at 07:22 pm 6
Ceaucescu, dicen que en chile la práctica totalidad de los trabajadores optan por los planes de capitalización, se puede hacer un estudio comparativo, o los hay hechos.
También de la sanidad, no sé si los habrá, pero es preciso desmitificar la labor del ogro filantrópico.
Ceaucescu Oct 8th 2004 at 11:20 pm 7
En Méjico sucede algo similar a lo que comentas de Chile. El seguro social descuenta una cantidad de salario en concepto de pensión, pero al contribuyente por lo menos se le permite elegir si quiere que el seguro social le gestione dicho dinero, o si por el contrario prefiere que un Afore (Administradoras de Fondos para el Retiro, es decir, bancos y aseguradoras privados) sea quien administre e invierta dicha cantidad.