La democracia de Cuba
Mao on Ago 31st 2005
En la páginas del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, encuentro este artículo sobre la democracia en Cuba. Se titula: Hablemos de democracia. Y nos explican cosas como:
Dentro de unos días Cuba estará de nuevo frente a las urnas. Una buena parte de los ciudadanos acostumbrados a este ejercicio y otros que al arribar a 16 años harán uso de ese derecho por primera vez, quizás no entienda por qué la Isla es blanco constante de acusaciones acerca de su sistema político y las elecciones.
En la actualidad a nivel mundial lo que se llama democracia, en muchos casos, es un verdadero fraude. Los países que ejercen la hegemonía, los que tienen el poder económico, los principales beneficiarios de la globalización usan una retórica que cada vez más es completamente hueca. Lo que predomina es la ausencia de democracia.
Los rasgos esenciales del neoliberalismo en cuanto a las formas de dirigir la sociedad significan dejar al capital actuar sin trabas, lo cual supone reducir el papel del Estado, y su función reguladora. Es muy difícil entonces que instituciones democráticas actúen, incluso las concebidas como parte del sistema burgués capitalista, pues cada vez están destinadas a desempeñar un papel menor. Y esta situación se proyecta a escala internacional. Todos los días aparecen informaciones que lo demuestran.
Los vecinos son quienes proponen directamente a los candidatos y eligen a quienes quieran y después deciden con su voto quién será delegado. Los candidatos surgen del pueblo mismo, el elegido tiene que responder ante la gente y en cualquier momento también ese elegido puede ser revocado. Además, se trata de mantener la orientación participativa directa de los electores, como tuvo lugar en los parlamentos obreros, en la discusión del Llamamiento del Congreso del Partido, como se hace en el proceso electoral, donde de alguna manera casi toda la población está involucrada: desde la confección de los registros de votantes, o quien en las casas prepara a los niños para custodiar las urnas o integra las mesas electorales, o fue propuesto como candidato. Centenares de miles de electores participan.
Ese es otro problema de la democracia representativa actual: la partidocracia. El partido decide quiénes son los candidatos. La decisión no le pertenece a los representados, sino a una institución. En Grecia no se le ocurría eso a nadie. Ni siquiera a George Washington, quien en su mensaje de despedida al pueblo norteamericano advirtió acerca de los peligros de dividir el país en partidos.
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