Los salarios más bajos son los ‘paganos’ de la inflación
Ceaucescu on Dic 30th 2005
Los muchachos de IU por una vez, y sin que sirva de precedente, han llegado a una conclusión económica acertada. Afirman que los salarios más bajos son los “paganos” de la inflación. Realmente no perjudicaría a los salarios más bajos, sino a los patrimonios menores, pero sí que aciertan en decir que la inflación es letal para los pobres. La inflación siempre ha sido un fenómeno que ha perjudicado esencialmente a los más pobres ya que, mientras que los individuos con mayor riqueza suelen tener ésta distribuida en distintos productos, de entre los cuales el efectivo suele ocupar un porcentaje reducido, los individuos de menor patrimonio son los que tienen un mayor porcentaje del mismo en activos líquidos. De los productos de ahorro los activos líquidos son los más afectados por la inflación, al depender del valor de la moneda, y al bajar la valoración que otorga el público a estos bienes en comparación con el resto.
Los efectos perjudiciales de la inflación son viejos conocidos para los liberales. Ya el padre Juan de Mariana la calificaba como un impuesto no votado por las cortes y que empobrecía a las masas. Lo que quizás sí es más reciente es la inflación crónica de la forma en que existe hoy en día. Antaño las monedas, al tener que estar respaldadas físicamente (normalmente por algún tipo de metal precioso, como la plata o el oro), oscilaban únicamente en función de la demanda monetaria, el contenido de la moneda y la oferta de metales preciosos en el mercado. En la demanda monetaria influían hechos tales como la población, o la cantidad de intercambios comerciales del momento. El contenido de la moneda era un factor más político, ya que son conocidos monarcas que ante dificultades financieras disminuían la cantidad de oro o plata de la moneda, disminuyendo, a su vez, el valor otorgado por la gente a las mismas. La oferta de metales preciosos no solía experimentar variaciones bruscas, aunque son conocidos los fenómenos inflacionarios producidos con la explotación española de las minas de las provincias de ultramar, que inundó occidente de plata.
A finales del siglo XIX y principios del XX se produce la nacionalización de los bancos centrales. Es el gobernante el único facultado para emitir billetes y monedas. Junto a este fenómeno se produce otro que es la desvinculación de la moneda con respecto a los metales preciosos. Así dejaron de emitirse monedas en metales preciosos y empezaron a emitirse billetes. En un principio estos billetes estaban respaldados por el respectivo banco central y cualquier usuario podía cambiarlos por oro. Alguno de ustedes quizás recuerde la inscripción que figuraba en los billetes españoles hace no mucho “El Banco de España pagará al portador X pesetas”, lo que hacía referencia a que cualquier persona podía solicitar el canje de dicho billete en oro.
La nacionalización de los bancos y la desvinculación de los billetes con respecto a los metales preciosos a la hora de emitir nueva moneda posibilitó que los gobernantes cuadrasen sus perversiones presupuestarias recurriendo a la imprenta, o que suministrasen dinero barato a los bancos para que disminuyese el coste financiero de los ciudadanos y éstos no se viesen tan perjudicados por las restricciones que el delirio planificador del burócrata habían introducido en el mercado. No obstante, este tipo de medidas no salen nunca gratis, y acaban generando una disminución del valor de la moneda (inflación). Si bien hoy en día los presupuestos no se cuadran con la imprenta, sí es cierto que los efectos perversos de la planificación se dejan sentir en forma de bajo crecimiento económico y que para fomentar éste se bajan artificialmente los tipos de interés. Esto trae consigo un crecimiento de la oferta monetaria muy elevado (por ejemplo M3 anualizado de la zona euro a noviembre del presente año superó el 7%), lo que se traduce en inflación.
Otro efecto perverso de la nacionalización de la moneda es la desvinculación de los bancos con respecto a la moneda en la cual realizan sus préstamos. Así los bancos no tienen ningún interés en que la inflación sea baja puesto que no la controlan. Ello les lleva a incrementar los préstamos que realizan sin atender a la creación del denominado dinero bancario ni a los efectos inflacionarios que ocasionan los préstamos.
Todo esto se puede sintetizar en la gráfica tan ilustrativa que tan acertadamente nos mostró José Carlos ayer.
Filed in Economía | 4 responses so far

salom Dic 30th 2005 at 09:02 pm 1
Un artículo muy interesante, Ceaucescu. Gracias.
seneca Dic 30th 2005 at 09:28 pm 2
Buen artículo Ceaucescu, y feliz año nuevo, no bebas mucho que no generará inflación pero si unas resacas del copón.
Mónica Dic 31st 2005 at 06:12 pm 3
Ceau, se agradecen mucho estas piezas de pedagogía económica.
En fin, Feliz Año para ti y para todos los ajopringueros.
Yo desde luego este año no tengo ganas de fiestecitas ni nada por el estilo. Tampoco mi familia. La noche la pasaré en casa, supongo que a base de sal de frutas y fumando lo que me de la gana a la salud de la ministra y demás padres de la patria. Pero los que sí que podáis y queráis echar una canita al aire, pasádlo bien. Aunque, eso sí, os aconsejo que tengáis en cuenta la sabia advertencia de Séneca. Para él también, y para todos, lo mejor en el 2006. Salud y libertad. Que seamos capaces entre todos de conjurar las graves amenazas que se ciernen hoy sobre la libertad y la democracia en España.
Richard Nixon Ene 2nd 2006 at 09:34 am 4
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