Diez años desde la reforma del Estado del bienestar
Ceaucescu on Ago 28th 2006
Durante este mes de agosto se cumple el décimo aniversario de la llamada reforma del bienestar llevada a cabo en los EE.UU. El 22 de agosto de 1.996 Bill Clinton firmó la “Ley de Reconciliación de la Responsabilidad Personal y las Oportunidades de Trabajo”. Mediante esta legislación se produjo el cambio más profundo de la política del “bienestar” federal en más de 30 años, por la que se establecían límites temporales para ser beneficiario de la misma y requisitos laborales para percibirla (realizar una búsqueda supervisada de empleo, trabajos para la comunidad o cursar estudios) afectando fundamentalmente a las ayudas familiares.
Tal como es de esperar en cualquier medida de estas características, el sector “progresista” estadounidense puso el grito en el cielo, calificando esta ley de desastre. Se llegó a predecir que la ley provocaría que millones de niños estuviesen en la miseria, que las familias se romperían, que los salarios descenderían a niveles ínfimos, que las calles se llenarían de niños hambrientos y sin hogar que llegarían incluso a prostituirse por comida, que los negocios cerrarían, y la mortalidad infantil se dispararía.
Diez años después la ley puede ser evaluada, y, como era de esperar, los resultados permiten calificar esta reforma como un éxito no habiéndose cumplido ninguna de las predicciones agoreras:
- Ha caído la pobreza en tres millones y medio de personas, frente a las previsiones izquierdistas que estimaban que esta medida iba a sumir en la pobreza a dos millones seiscientas mil personas más. Dicho de otra manera, la tasa relativa bajó de un 13,8% al 11,7. Téngase en cuenta, a la hora de evaluar estas cifras, que el umbral de pobreza español es inferior al estadounidense, estando situado este último en 9.570 dólares en familias de una sola persona, 12.830 en las de dos, en 16.090 en las de tres, etc, frente a los 6.278 euros anuales familiares, que sería el umbral español.
- Existen un millón seiscientos mil niños menos viviendo en la pobreza que en 1.996, frente a las predicciones de que subiría esta cifra en más de un millón.
- La mayor reducción en la pobreza infantil se ha producido entre la población infantil negra, rompiéndose el estancamiento que sufría esta cifra desde el año 1.970. Así, desde 1.995 la tasa de pobreza infantil negra cayó en un millón doscientos mil personas.
- La pobreza infantil en niños de madres solteras cayó en un 10%.
- El empleo entre las madres que nunca se casaron ha crecido en un 50%. En las madres solteras que abandonaron el instituto creció en dos tercios y en las madres solteras jóvenes (las que tienen entre 18 y 24 años) se ha duplicado.
- Se ha producido un descenso en los casos de pobreza severa (aquéllos que tienen un nivel de ingresos inferiores a la mitad del umbral de pobreza) en ochocientos mil niños.
Las primeras ocupaciones que encuentran aquéllos que han dejado el sistema del “bienestar” y se han puesto a trabajar tienen una retribución que ronda los 16.000 dólares anuales, que se va incrementando conforme van incrementando su experiencia laboral. Esta mejora es notada por los propias personas, que en su gran mayoría cree que su situación económica mejorará a los cinco años siguientes de haber abandonado los subsidios.
Frente a la interpretación de que esta mejora se debe a la reforma legal de 1.996, surge quien cree que la causa de la misma se encuentra en la magnífica situación económica de la que goza los EE.UU. desde los años noventa. Esta última teoría puede ser desechada estudiando la evolución de los indicadores desde los años cincuenta. Desde esta fecha han existido tanto periodos de crecimiento económico como de contracción.Analizándolos se comprueba que tanto en los periodos de expansión económica como en los de contracción anteriores a la reforma crecían las peticiones de ayuda. Sin embargo, a partir de mediados de los años noventa, la situación se invierte, y la riqueza económica va a acompañada de un descenso en las demandas de ayuda y un aumento en los ingresos de estos sectores.
Las buenas noticias no acaban aquí, puesto que analizando el incremento de los ingresos en la población con niños de clase media y de clase baja, se observa que la subida es superior en los segundos.
Puesto que la ley dotaba de más autonomía a los estados, se ha comprobado la evolución según éstos, detectándose que aquéllos que ofrecían mayores incentivos al trabajo mostraban incrementos de ingresos en las familias con hijos y un sólo padre que en aquéllos estados con incentivos débiles al trabajo.
Hace 20 años el presidente Jimmy Carter, afirmó “the welfare system is anti-work, anti-family, inequitable in its treatment of the poor and wasteful of the taxpayers’ dollars“. Analizando estos datos y los buenos resultados de la reforma, no cabe sino darle la razón al calificar de dicha manera la anterior situación. Y es que las personas pobres no están incapacitados, como suelen creer los burócratas y políticos, sino que son personas reales, capaces de pensar, preocuparse por sus familias y tomar las decisiones que más les benefician, necesitando únicamente que el Estado no les impida tener éxito. Cuando el Estado no pone obstáculos para que la gente pueda trabajar, y elimina los incentivos para no hacerlo, las personas que hasta el momento habían considerado como indigentes demuestran que no son tales, levantándose y resolviendo sus propios problemas de manera más satisfactoria que cualquier burócrata.
Por supuesto esta ley no es un óptimo. Queda aún mucho trabajo y muchas leyes que impiden que la gente pobre pueda tomar sus propias decisiones en lugar de los burócratas. Quizás la reforma más necesaria sea permitir que los padres puedan elegir el colegio que quieren para su hijos, a fin de tener más oportunidades de recibir una educación más adecuada que les permita tener más oportunidades, en lugar de ser encasillados en el colegio que designe el funcionario de turno, que ni conoce el colegio, ni los padres, ni los profesores ni a los niños que acuden al mismo, así que difícilmente puede tomar una decisión correcta.
Fuentes: Institutos Acton, Cato y Fundación Heritage.
Filed in Economía, Política Internacional | 3 responses so far
Dwight Ago 28th 2006 at 12:47 pm 1
Enhorabuena. Un post excelente. Ensayos como este deberían verse (iba a escribir “más a menudo”, pero lo omitiré) en nuestros medios de comunicación, pues son los que ayudan a que los ciudadanos estemos informados y seamos capaces de tomar decisiones adecuadas. Lamentablemente, vende más mostrara a cuatro inglesas borrachas en una despedida de soltera en Benidorm.
Un saludo,
Anonymous Ago 28th 2006 at 02:12 pm 2
Lo único que ha fallado de la reforma es que el estado de bienestaren los EEUU es mayor que nunca:
http://www.reason.com/links/links082206.shtml
Ceaucescu Ago 28th 2006 at 07:31 pm 3
En efecto Anónimo, es por eso que, viendo los resultados de la reforma anterior, los programas que han aumentado su peso (por ejemplo, Medicare) deben pasar por la misma dieta de adelgazamiento.