Hace años tuvo bastante éxito una película titulada “The French Connection”; ahora ZP nos obsequia con una de la vida real, que bien podría titularse “The Red Connection”.
El cole de curas al que asistí de niño no era especialmente franquista (aunque estábamos en pleno franquismo), pero sí era marcadamente anticomunista. Recuerdo la inquina y desprecio con que se referían a “los rojos”. Tal como te los pintaban, debían ser claramente demonios, con rabo y cuernos. ¿Serían tan malos? Cuando salimos del cole, la mayoría ya pensábamos, cuanto menos, que no sería para tanto.
A lo largo de mi vida, por motivos personales y profesionales he conocido toda clase de gente, y he podido comprobar que hay personas totalmente bloqueadas, incapaces de moverse un milímetro de sus fanatismos, delirios y locuras, políticos, religiosos, sociales, o de cualquier otro tipo; anoréxicos de las ideas que no de la comida, gente que no está clínicamente para el manicomio, pero pueden ser, cuanto menos, muy molestos para quienes estén a su alrededor.
Cuanto las ideas de esta clase de gente entran en la categoría del “o te sometes a lo que yo quiero o te mato”, hay que elegir entre huir (si se puede), someterse, vencer … o morir.
Cuando ZP dijo que iba a “negociar” con ETA, no pude por menos que sorprenderme de que un señor de, más o menos, mi edad, ocupando la presidencia del Gobierno pudiese realmente responder a la cara de imberbe que tiene, y ser tan iluso, tan inmaduro, con tan poca experiencia de la vida … incluso aunque esa presunta negociación escondiese intenciones inconfesables. Era inviable para cualquiera con un poquito de madurez.
Todo parece indicar que ZP considera que la izquierda es portadora de la moralidad perfecta, que todo el que es de izquierdas es partícipe de dicha moral perfecta, y por tanto, lógicamente se entenderán sin problemas. Gestos de infantilismo no le han faltado.
¿Pensó tal vez que la negociación con ETA no sólo tenía que salir bien, sino que sería el primer paso para una segunda edición, moderna, del Frente Popular ?
Cuando finalmente el “proceso” se ha ido a hacer gárgaras, yo no me he extrañado nada, era lo que cabía esperar. Lo alucinante habría sido lo contrario; me habría removido los cimientos de muchos años de experiencia en la vida.
Pero la cosa no acababa ahí. Como intermediario con esos “rojos” de ETA, se buscó otro “rojo” fuera de serie, un auténtico fósil viviente, el dictador de un país que demuestra hasta que punto el comunismo es miseria, hambre y esclavitud. Hablo, naturalmente de Fidel Castro, ese “adalid” de la democracia y la libertad con las que tanto le gusta llenarse la boca a ZP.
De esta forma completaba ZP su “red connection” internacional.
Pero ¡ay amigo! el inexperto ZP no sólo ha calculado mal lo que podía pasar con ETA. Fidel Castro será cualquier cosa, pero no tonto, como lo demuestran los muchos que lleva al mando de su dictadura. Y el pobre ZP a su lado es poco más que un aprendiz de aspirante a ejercer el poder de forma hegemónica.
Castro, hábil oportunista, en su papel de intermediario parece que ha “tomado nota” de unas cuantas cosas, y cuando esa otra ingenua que es Trinidad Jiménez, ha hecho amago de decirle a Castro lo que tiene que hacer (¿cómo se puede ser tan ilusa?), el viejo dictador ha estado realmente brillante: ¡ojo que Castro también tiene mochila! Vaya, ahora que ZP estaría pensando verse ya libre de la pesadilla de las mochilas de los trenes, viene Castro con otra.
Y es que pactar con el diablo nunca ha sido buena cosa; una vez que te ha trincado, vete a saber hasta donde te va a sacar y qué.
Tal vez por eso ZP opina para ir de agregado policial a la embajada de Cuba, a ganar 12.000 euros al mes, lo importante no son los méritos reconocidos por el Consejo policial, sino el hecho de ser amigo personal suyo, incluso aunque el futuro agregado en sus tiempos fuese miembro de lo más despreciable de la Brigada Político-Social de Franco, la sección estudiantes (los recuerdo con especial repulsión). Y es que hay gente que parece que ha nacido para hacer trabajos sucios, tanto da a las ordenes de unos o de otros.
¿Alguno de esos cineastas subvencionados hará una película con todo esto? Yo ya he dado la idea para el título: The red connection. No sólo porque vaya de “rojos”, sino por la luz roja que enciende el peligro que tiene la trama, y el color de la sangre que ETA parece tan dispuesta a derramar. Un Thriller para oscar.