El animalismo de Rodríguez
Ceaucescu on Nov 29th 2007
Muy acertado Miguel Ángel Belloso en su apreciación sobre la ecolatría de nuestro excelentísimo presidente del gobierno:
Después de la exitosa alianza de las civilizaciones, que ni está ni se le espera, nuestro magno presidente impulsa ahora un “nuevo contrato del hombre con el planeta Tierra”. Es una propuesta que me ha hecho retornar a la infancia, a aquel programa fabuloso del malogrado Félix Rodríguez de la Fuente ‘El hombre y la Tierra’. Lo que más recuerdo del mismo es la serie sobre los lobos.
De ellos, que son predadores natos, hizo Félix varios capítulos en los que se exponía acremente la realidad. La realidad es que los lobos, cuando no encuentran nada mejor ni menos arriesgado con lo que comer, bajan al páramo en busca de las ovejas y se las comen sin contemplaciones. La respuesta es obvia: los propietarios de las ovejas y todos los demás del pueblo a los que les gusta pegar tiros emprenden la caza del lobo. Es decir, la naturaleza en estado puro, que es de la que hablaba Rodríguez de la Fuente.
Ahora bien, la naturaleza en la que piensa Zapatero es distinta, es una naturaleza pasada por la izquierda, según la cual, y puestos a especular, el lobo no muerde, es un ser bondadoso, y la oveja, algo habrá hecho para ser objeto de su gula. Se trata del animalismo de izquierdas, que es muy original, pues presta más atención a los predadores que a lo lanar -éllos, que tanto detestan el capitalismo salvaje-, pero luego, en su afán de aniquilación completo de los instintos, ya sean animales o humanos, finalmente parecen aspirar a que el lobo se convierta en oveja y el cazador, desde luego, sea convenientemente multado, que es lo que le corresponde por pegar tiros.
Decía al principio que Zapatero situará la lucha contra el cambio climático en el centro de su campaña. Ha afirmado al respecto que “éste es el desafío más grave que se cierne sobre la Tierra”, que tiene bemoles. Ya saben lo que yo pienso del mismo: que es una suerte de farsa inspirada por la izquierda planetaria. Tras la caída del Muro de Berlín, tras el triunfo incontestable del capitalismo, a algo debía agarrarse, y lo cierto es que se ha agarrado a lo del cambio climático como a un clavo ardiendo.
[…]
En fin, es indudable que la disposición del presidente del Gobierno es perfectamente coherente. Después de la alianza de civilizaciones, después de haber decidido ser ejemplar en la donación presupuestaria a los países en desarrollo que luego nos dan un puntapié en la espinilla, ahora está firmemente convencido de que debemos ser ejemplares, de que debemos ser los primeros en la lucha contra el cambio climático. Y bien, ¿qué diría de tal disposición fatua, finalmente urbana y partisana, nuestro querido Félix Rodríguez de la Fuente?
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