Ya sabemos que una de las primeras cosas que hizo ZP al llegar al poder fue facilitar el divorcio. Ahora basta con que uno de los dos diga “adiós” y ahí se queda el otro. Bueno, “ahí”, así de cualquier manera, no.
Ya sabemos que en una separación el hombre suele salir perdiendo, si hay hijos, garantizado; la mujer se queda con la casa, los hijos, y a saber. Si además quiere mantener al ex-marido lejos, sólo tiene que pegarse un cabezazo contra un quicio y decir que el marido la empujó, con lo que el otro puede verse envuelto en toda una pesadilla, gracias por cierto también a ZP:
http://www.elmundo.es/cronica/2006/575/1162681201.html
Si tu mujer decide “deshacerse” de ti, en tu nueva vida te esperan otras sorpresas (por si acaso no tuvieras bastante con lo anterior). En toda esta legislatura ZP y su gobierno han dejado subir el precio de los pisos hasta las estrellas (eso del 3%, ya sabéis), con lo que olvídate de comprar uno, pero como eso podría no ser bastante, gracias también a las medidas de ZP mencionadas en el post anterior, es posible que nadie te alquile un piso, con lo que más vale que tengas sitio en casa de tus padres, porque los huecos de los “sintecho” van a estar muy solicitados.
Así pues, aviso para “navegantes” varones treintañeros y casados: acatar todo lo que diga vuestra mujercita, y más si tenéis hijos, porque de lo contrario os puede enviar al infierno sin problemas.
En tiempos de Franco la mujer estaba delirantemente sometida al marido por ley; ahora, gracias a ZP, sin leyes tan explícitas pero igual de eficaces o más, el hombre queda a merced de la mujer de forma grotesca. Y no, lo siento pero no todas las mujeres son buenas, no en todas las rupturas la mujer es “inocente”, no todos los maridos son maltratadores; pero desde ahora, como si lo fueran.
Es parte del marketing electoral, de la segmentación del mercado de los votos, aunque dicha segmentación no haga otra cosa que sembrar discordia cuando no odio; ZP sin duda ha pensado: “todos los votos de las mujeres, de ambos sexos (1), para mi, y con unos pocos más que arañe (titiriteros, separatistas, inmigrantes, etc.), presidente de por vida”.
Es de remarcar la capacidad de este sujeto para sembrar división y discordia en la sociedad española: no contento con el apoyo a ETA, a los nacionalismos extremos, a los de la memoria histérica, a los sinvergüenzas del canon, el ataque a los católicos con el desprecio a la Iglesia, el “cordón sanitario” al PP … y así hasta el interior mismo de las familias.
Y todavía habrá algún iluso que, ignorante de su situación de alto riesgo, votará al “Presidente Alicia”, el de la igualdad enfermiza, el “feminista radical”, el “defensor” histérico de las mujeres de ambos sexos. Si luego el susodicho votante acaba bajo un puente, que vaya a pedirle techo a ZP.
(1) Ahora, a la luz de esto, el matrimonio homosexual tiene un sentido especial.